—América —dijo Jader apenas la vio bajar las escaleras. Se acercó con una sonrisa medida y le dio un beso en la mejilla—. ¡Qué bella estás!
América no respondió de inmediato. Cuando lo conoció en aquella fiesta, pensó que podía ser un buen amigo. Pero ahora, sabiendo que sería su "primera vez", aquel pensamiento se desmoronaba. No era que fuera feo; al contrario, era guapo, con un aire despreocupado que muchas encontrarían encantador. Pero no era su tipo. No le gustaba. Y Larissa, por más que i