—Porque necesito saber lo que es un orgasmo. Necesito experiencia... No puedo irme a otro país sin saber lo que es una buena ronda de sexo —confesó América, con la voz entre decidida y temblorosa—. Y te juro que no te lo pediría a ti si tuviera a alguien más a quien pedírselo.
Gustavo frunció el ceño al oír sus palabras, como si algo dentro de él se tensara, pero enseguida volvió a sonreír, restándole peso a lo que acababa de escuchar.
—Me molesta que me lo pidas solo porque soy el único de con