—Una botella de vino Rouge, por favor —pidió Jader con naturalidad.
—Yo quiero una piña colada —dijo América sin titubear.
—América, pedí una botella. Es para los dos —aclaró él, como si su decisión fuera una obviedad.
Ella lo miró, conteniéndose.
"Ahí está. Demostrando que siente que no tengo derecho a elegir. Porque él paga. Porque él decide."
—Pues no quiero vino —le respondió, visiblemente fastidiada—. Quiero piña colada. ¿Tenés algún problema con eso?
El joven camarero los miró con discrec