América había salido rumbo al instituto y, ese día, él sintió que era un buen momento para buscarle un auto. También tenía en mente hablar seriamente con Jader. No sabía exactamente qué haría con él, pero algo debía hacer. Lo primero era dialogar como adultos, intentar llegar a un acuerdo razonable. Y si no, tendría que pedirle que se marchara. No iba a desamparar a América por su hijo. Si las circunstancias fueran otras y América hubiera sido quien lo lastimó, no habría dudas: su hijo estaría