VALENTINA
El detective Bellini tiene algo en la mirada. Algo que no debería notar… y sin embargo noto.
No es bondad. Es calidez. Una peligrosa. De esas que no prometen nada y aun así invitan a acercarse. Eso es lo que me perturba. Y lo que me hace sentir culpable. Y viva.
—Está bien… solo un momento —murmuro, como si me estuviera dando permiso a mí misma.
Me sostiene la puerta del coche con naturalidad. No hay prisa. No hay presión. Subo, y mientras avanzamos, siento su mirada volver a mí más d