DORIAN
Cuando Valentina cruzó esa puerta, algo se rompió dentro de mí. No fue un dolor físico. Ese lo conocía bien, lo había sentido mil veces en mil peleas. Fue algo más profundo. Más hondo. Algo que no sabía que existía hasta que ella apareció en mi vida.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y lloré. Lloré como no había llorado desde que era un niño, desde antes de que este mundo de mierda me endureciera el corazón. Lloré por ella, por mí, por ese hijo que nunca conocería, por la vida que podríam