Azzura
Constantino consiguió sembrar la semilla de la curiosidad. De una vista, ellos reconocieron el arte de Bal.
No entiendo.
Lo he mirado, pero no encuentro su sello.
El granuja se apoya en sus antebrazos y me observa con esa cara de canalla. Se incorpora, sentándose a horcajadas en mi cuerpo. Su peso se siente, al igual que su evaluación. Tengo la camisa enrollada desde que empezó a darme placer con su lengua poderosa, y sus ojos repasan mi cuerpo a su merced. Él me hace sentir valiosa con s