Azzura
¡Paf! ¡Pum! ¡Tac-tac!
Golpeo el saco de boxeo con fuerza, sintiendo la vibración en mis nudillos. El sudor resbala por mi piel, serpenteando entre mis senos hasta empapar mi sostén deportivo. Mi respiración es un eco de mi esfuerzo, entrecortada, hambrienta de aire.
Los intentos por olvidar a base de entrenamiento no funcionan. A cada minuto extraño a mi papá. No paro de pensar en cómo murió. El Don me mostró las cámaras de la finca, y la cara del Biondo Diavolo la tengo grabada en mi cer