TOC. TOC. TOC.
Anika sintió que el corazón le golpeaba con tanta fuerza el pecho que temió que se escuchara desde el otro lado de la puerta.
El vestido rojo se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel mientras esperaba en el pasillo del hotel de cinco estrellas. Por un instante estuvo a punto de girar sobre sus tacones y huir.
11,535,00 rublos, pensó.
Respiró profundamente y esperó.
Pronto la puerta se abrió. Sus miradas se cruzaron, él con un traje azul oscuro confeccionado a medida qu