El baño del bar *El Refugio* olía a orina rancia y a pino sintético barato.
Elena entró tambaleándose, cerrando la puerta con el pestillo oxidado. Necesitaba agua. Necesitaba lavarse la cara para borrar la imagen de esa niña con uniforme gris que Rafael le había mostrado.
Carmen. Comprada.
Su padre. Un comprador.
Abrió el grifo. El agua salió marrón al principio, luego transparente y helada. Elena ahuecó las manos y se echó el líquido en la cara, esperando que el choque térmico la despertara de