El campus estaba cubierto por una luz dorada cuando Sofía llegó a la universidad. Aquel entorno siempre le había parecido acogedor, casi seguro… y ese día, más que nunca, necesitaba un refugio que la mantuviera lejos de pensamientos que ardían aún sobre su piel.
Había intentado convencerse de que era una mañana más. Que el peso en su pecho no era más que cansancio. Pero con cada paso, el recuerdo de la noche anterior volvía, como una sombra que se negaba a desprenderse.
Se detuvo unos segundos