Sofía no sabía en qué momento su respiración se volvió tan errática. Tal vez fue en el instante exacto en que Naven volvió a incorporarse, con esa mirada densa, profunda, peligrosa. O tal vez fue mucho antes… desde que él había cruzado la puerta de su departamento esa tarde, inundando cada rincón con su presencia rotunda.
La tensión entre ellos no había desaparecido. No, al contrario. Se había transformado en una corriente palpable, un hilo invisible que los sujetaba y los arrastraba uno hacia