–Tienes exactamente dos malditos segundos de gracia para encender el altavoz de tu dispositivo y hacer que el bastardo muerto de hambre de Richard Kuskov escuche con absoluta nitidez cada una de las palabras que voy a pronunciar en esta frecuencia, antes de que ordene a la totalidad de mis comandos rusos que derriben las puertas de tus bodegas clandestinas, cacen a tus sicarios italianos y te traigan amordazado frente a mi presencia para que te asesine con mis propias manos y borre tu apellido