–¡Adrián… por favor, es un malentendido de negocios! –balbucea Christian, con el rostro pálido por el miedo y las gotas de sudor frío brotándole de la frente al sentir la presión homicida del capo. – Yo pensé que… que las prioridades con la señorita Irina significaban que ella ya no…
–Tú no estás aquí para pensar, Dupoint, estás aquí para procesar los fondos de mis constructoras fantasmas y para obedecer las directrices de mi junta directiva –interrumpe el capo ruso con una frialdad quirúrgica