Cuando el vehículo se detiene frente al modesto edificio de Valeria, el contraste entre el lujo obsceno del coche y la fachada descascarada de su realidad la golpea como un puño físico.
–Mañana a las siete en punto en la empresa, Valeria; no toleraré ni un segundo de retraso después de la exhibición de hoy, así que descansa si es que tu conciencia te lo permite. – dice él con una frialdad que la hace estremecer. Ella baja del auto con las piernas temblorosas, sintiendo cómo el frío de la noc