NARRA ADRIÁN
–¿Qué fue lo que le sucedió exactamente? –pregunto con una voz ronca que apenas reconozco como mía, mientras me acerco al doctor con una intensidad depredadora que lo obliga a retroceder hasta que sus talones chocan contra la pared del pasillo clínico. Mis manos, aquellas que hace apenas unas horas se cerraron en un puño de furia, ahora tiemblan imperceptiblemente por el miedo, así que clavo mis ojos grises en él exigiendo una respuesta que mitigue el incendio que me consume por d