NARRA VALERIA
La luz del mediodía se filtra de manera implacable a través de los ventanales de la suite principal, iluminando las partículas de polvo que flotan en el aire estático de la habitación donde he permanecido cautiva de mi propia fragilidad física durante los últimos días.
El murmullo del aire acondicionado es lo único que rompe el silencio sepulcral mientras abro los ojos con una lentitud pesada, sintiendo que la bruma de la fiebre finalmente se ha disipado para dejar en su lugar