AL DIA SIGUIENTE
La luz de la mañana se filtra con una crueldad metálica a través de las cortinas pesadas de la habitación de Valeria, pero ella no se inmuta ante el paso de las horas, permaneciendo sepultada bajo las sábanas de seda como si el peso de la tela pudiera protegerla del recuerdo de la bofetada y de la mirada de Adrián.
En la planta baja, el movimiento de la mansión continúa con una eficiencia gélida; la señora Benson, la ama de llaves, sube tres veces con una bandeja de plata car