Para Peter, cada momento de la ceremonia era una confirmación de su amor por Roisin. Cada palabra del sacerdote vibraba en su pecho, resonando en su alma, reafirmando su compromiso de cuidar y proteger a la mujer que tenía frente a él. Sus manos temblaban ligeramente, apenas perceptible, mientras se preparaba para aceptarla como su esposa, consciente de que ese instante marcaría el inicio de una nueva vida juntos.
Roisin, por su parte, sentía un torbellino de emociones. El calor de la carpa, el