Mientras caminaban hacia la carpa blanca que albergaría la segunda parte de la boda, Declan no podía evitar escudriñar el entorno con ojos cautelosos. Cada sombra, cada movimiento entre los invitados, lo hacía tensarse; sus pasos eran firmes pero contenidos, casi calculados, mientras su mente repasaba posibles riesgos. Aferrado al brazo de Roisin, intentaba mantener una expresión serena, con sonrisas que no llegaban del todo a sus ojos. Pero en lo más profundo de su ser, una alerta silenciosa l