Cap 42

—Me lo hice después del beso que nos dimos en el cuarto de Aiden. Es como si hubiera sabido anticipadamente que tendría que luchar por ti. Tú eres lo que quiero… y lo que merezco tener a mi lado.

Acaricia mi mejilla con los nudillos de su mano derecha, con una delicadeza que contrasta con el tamaño de su cuerpo, y con la otra acomoda un mechón rojizo detrás de mi oreja. El roce es suave, casi reverente, y siento cómo el calor me sube por el cuello.

—Puedes ayudarme con la venda, pero necesito q
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