—Es un imbécil... pero quiero que acaben con él lentamente. Quitarle, poco a poco, todo lo que posee... y luego, que muera y quién sabe y termine traicionado por su propia familia—
Marco revisa unos papeles mientras habla.
—No podemos actuar a la ligera. Aunque lo conoces mejor que nosotros, estamos más que claro de que es el consentido de Enzo. Cualquier paso en falso sería perjudicial para todos nosotros...—
Lleva el vaso de ron a los labios dándose un trago.
—¿El consentido, eh...? —murmuró