Estoy sobre la cama, con el cuerpo exhausto y la piel pegajosa. Entre mis piernas, su semen aún gotea, marcando las sábanas como testigos de lo que me hizo. Me siento sucia... usada. Dante me dejó amarrada mientras se duchaba, como si fuera un objeto que le pertenece. La cama está mojada, mis muslos arden y mi pecho se agita con cada respiro.
Escucho sus pasos acercándose otra vez y el miedo me invade de repente. Ya no soporto el ardor en mi interior... me duele tenerlo dentro, pero él no se d