—Lo estás haciendo bien. Confío en que terminarás el trabajo —dice Marco, hablando con alguien al otro lado del teléfono. La voz que se escucha es temblorosa, asustada.
—Vuélvete un hombre por una vez en tu vida y deja de llorar como un marica. Ya faltan unos meses, todo irá bien. Tú saldrás ileso, y siéntete feliz de que solo te tocará esa parte tan simple. ¿Acaso no quieres venganza? ¿No la quieres a ella? ¿Qué tan dispuesto estás a tenerla? Piensa en eso —agita la mano, y una mujer en traje