No sentí miedo, todo lo contrario... él me estaba protegiendo.
No voy a negar que sentía un miedo terrible, mi corazón estaba latiendo muy rápido, esos rostros, sin duda, daban miedo.
Pero entre todos ellos, Dante me hacía temblar. Con tantas cosas en la cabeza no me he detenido a pensar en el momento tan íntimo que tuve con él.
Mi cuerpo se siente tenso. Me obligó a tocarlo... y sí, me gustó. No voy a mentirme.
Camino hacia la cama y veo mi pintura colgada.
—¿Qué haces tú ahí?—me detengo a mir