Ambos nos miramos mientras desayunamos. Sol ríe.
—Debemos parar... De verdad tienes muchas ojeras—dijo después de masticar.
—Te acuestas a mi lado desnuda, ¿qué esperas que haga si no puedo controlarme?—
—Okay, dormiré con ropa—
—Ni lo sueñes. Con ropa para los demás. Conmigo, siempre sin nada—negó riendo.
—Dante, quiero ir a la escuela de arte. Yo puedo pagarla si tú no quieres. Con este caso me darán una indemnización de un millón de dólares y...—me miraba con timidez.
No podía negarme a que