Las luces del casino iluminan el lugar. Los negocios fluyen bien, recibí algunas pagas y gané unos cuantos dólares.
Esta noche iba a apostar. Nunca lo hago, pero necesitaba distraerme; mis pensamientos iban a volverme loco.
Ha pasado una semana desde que ella se marchó. El silencio volvió a hacer ruido en la casa, todo estaba tan vacío. Cerré su habitación con llave dejándola tal y como la dejó.
El cuadro lo tomé y lo colgué en mi habitación y el estudio, aunque intenté mil veces desmantelarlo.