—Levántenlo.
Era muy temprano en la mañana cuando Enzo salió en busca de Dante.
Lo encontró totalmente drogado en un bar, poniendo su vida en peligro más y más cada día. Había despedido a todos sus hombres y se había quedado completamente solo.
Ya no trabajaba, simplemente se había aislado del mundo porque quería morir.
Estaba delgado, irreconocible. Ya no era aquel hombre agresivo que infundía terror. Era un cero a la izquierda, sumido en una depresión angustiante. Enzo, por su parte, sufría c