Cuando salgo del hospital, por fin cerrando otro capítulo de mi vida, me encuentro una cara familiar.
—¿Sol?—el guardaespaldas se vuelve tenso y mis ojos de deslizan hacia el Jeep donde esta Dante en espera. Un escalofrío me recorre el cuerpo, los nervios me atacan sin razón aparente.
—Gabriel... q-qué gusto verte. ¿Qué haces aquí? —digo, forzando una sonrisa.
Se acerca a mí y me intenta abrazar, pero el perro guardián lo detiene.
—Sin tocar—la voz aguda me sobresalta.
—Cálmate —susurro—. Lo co