Las compras fueron tediosas para ella. No tenía ánimos, y tampoco quise obligarla. No podía dejar que colapsara mentalmente; necesitaba darle un respiro, ya que Sol es muy sentimental.
Y ese era el punto... ser duro y suave a la vez, que necesitara mi consuelo.
—Ese te hace lucir bien —le digo mientras se prueba un vestido y tomo asiento.
—¿Te gusta?—su voz está tan apagada.
—¿Te sientes cómoda? Si no es así, no lo elijas—se mira al espejo varias veces, y yo la observo con devoción. Mi mirada s