Sol lleva los ojos vendados mientras Dante la observa con devoción. Lleva vaqueros holgados y, como siempre, una camiseta infantil para su gusto.
Aun así, no se molestó porque tuvo que colocarse una chaqueta, pero su hermosa cintura se veía de frente.
Mañana era su cumpleaños y quería llevarla a un restaurante de lujo y a una galería de arte.
Ella mueve la pierna ansiosa y se muerde la esquina de la uña del pulgar, le saca el dedo de la boca y le toca la pierna.
—Tranquilízate —dice, con tono s