—Ya me siento mejor... —Estoy tratando de no romperme frente a él. Los ojos de Dante, esta vez, me miran distinto. Su voz está cansada, y de pronto, él levanta mi camiseta.
Y observa el moretón en mi costado. Sorbo por la nariz y sus ojos me miran con una extraña preocupación.
¿Por qué me sentía así? ¿Desde cuándo empecé a experimentar este extraño sentimiento en el corazón?
—¿Te duele mucho? ¿Te lastimé? —Lo abrazo, y aunque no me corresponde de inmediato y su cuerpo se tensa, me aferro a él.