En la sala de estar de la cabaña de Gregor, el ambiente estaba cargado de tensión. Algunos lobos se encontraban reunidos dentro, de pie o recostados contra las paredes de madera, mientras otros aguardaban fuera, agitados, esperando una respuesta definitiva de su alfa.
La incertidumbre los consumía. Estaban asustados, y desesperados. Ninguno quería enfrentarse a Ronald. A pesar de su orgullo, sabían reconocer una amenaza real… y el alfa enemigo no era uno cualquiera. Era brutal. Implacable e inv