31.
Bella comenzó a mover las manos con desesperación, llevándoselas a la garganta y abriendo mucho los ojos para indicarle que algo andaba mal. Su rostro reflejaba un miedo genuino al notar que por más que se esforzaba no lograba articular ni una sola sílaba.
Sebastian al verla tan angustiada tomó sus manos entre las suyas para transmitirle calma y la miró con serenidad.
— Tranquila — le dijo con voz pausada — Estuviste inconsciente un mes entero. Es normal que tu cuerpo esté entumecido y tu garganta esté seca después de tanto tiempo.
Bella se quedó paralizada con los ojos como platos. ¿Un mes?
Para ella solo habían sido unos momentos en aquel jardín con su madre, pero la realidad era que el mundo había seguido girando sin ella durante treinta días. Sebastian aprovechó su asombro para llamar a la puerta y pedirle a un sirviente que trajera agua tibia de inmediato.
Cuando el agua llegó, la ayudó a beber con cuidado. El líquido tibio fue un alivio para su garganta inflamada. Tras un par de