32.
Sebastian llega temprano a la habitación y se detiene tras la puerta, escuchando el pequeño revuelo que hay dentro. Las criadas están rodeando la cama, extendiendo la cuchara y el frasco con gestos de súplica.
— Por favor, señorita Bella, solo es un sorbo — dice una de ellas, acercándole el brebaje — El doctor Aris fue muy estricto, dice que si no lo toma sus fuerzas no regresarán.
— Tenga piedad de nosotras, señorita — añade la otra criada con una sonrisa nerviosa — Si el Duque se entera de qu