Mundo de ficçãoIniciar sessãoUma escolha pode mudar o destino. Um segredo pode destruí-lo. Ou não. Larissa deixa o interior para trás e segue para o Rio de Janeiro com um segredo que pode mudar tudo: está grávida de seu melhor amigo, Diogo. Determinada a protegê-lo, ela decide enfrentar a gravidez sozinha, escondendo a verdade para que ele não abandone seus sonhos. Mas o Rio de Janeiro reserva surpresas. Ao conhecer os irmãos Gustavo e Gabriel, Larissa se vê diante de uma paixão avassaladora e um destino que pode mudar tudo. Gustavo, um homem marcado pelo abandono, encontra em Larissa a chance de amar novamente. Gabriel, um médico residente, se torna seu confidente e porto seguro. Enquanto Larissa luta para equilibrar a maternidade e a paixão, o passado insiste em bater à porta. Diogo, em Curitiba, segue uma vida de aparências, sem imaginar que a felicidade que busca pode estar onde ele menos espera. Entre jantares de luxo, revelações chocantes e o submundo dos desejos, todos os personagens serão testados. O amor é capaz de sobreviver à traição? É possível a morte ser a luz? Descubra uma história sobre o preço do silêncio, a força da amizade e a coragem de se permitir amar novamente. Porque com o amor, sempre há uma chance de começar de novo.
Ler maisUna bala de plata golpea el hombro de Katrina con mucha fuerza. Ella es lanzada hacia atrás unos metros debido al impacto que la toma por sorpresa.
Su cabeza da vueltas mientras trata de tomarse de una de las ramas. Su única preocupación ahora es su hijo en su vientre y lo que pueda ocurrirle en caso de caer al acantilado desde esta altura. Nunca le gustó andar por estos bosques y justo ahora se arrepiente enormemente de no haberlos explorado anteriormente y así tener una opción de escape.
—¡Eres una asquerosa, m*****a! —La voz de su media hermana, Lizzie, retumba en su cabeza. Todo el arrepentimiento que ella le había dicho sentir, es totalmente falso, y ahora se da cuenta de ello—. ¿Acaso pensaste que te iba a dejar el camino libre? Te casaste con Jarl adrede, porque sabes que él a quien ama es a mí. Lo hiciste para herirme y apartarme de su lado, pero no te funcionará, Katrina. Jarl y yo nos casaremos, quieras aceptarlo o no. Yo seré la luna de la manada Alba Noctis cuando él se convierta en alfa, tendremos muchos hijos y seremos muy felices.
Katrina no es capaz aún de asimilar lo dicho por su media hermana cuando ve a su esposo saliendo de entre los arbustos y dirigirse hasta el sitio donde ellas se encuentran. Ni siquiera se dio cuenta de que él estaba en la mansión cuando salieron a cazar esta tarde, ahora se encuentra llena de miedo por lo que ellos sean capaces de hacer en su contra y en un lugar tan lejos de la casa.
Jarl vuelve a cargar la escopeta con otra bala que saca de su bolsillo y camina con ella en sus manos, mirando de manera amenazante a Katrina.
—¿Creíste que te íbamos a permitir quedarte con toda la fortuna Grimlore? —pregunta Jarl con una sonrisa macabra extendiéndose por su rostro, sus ojos brillan amenazantes mientras habla—. No eres tan importante, Katrina. No eres más que una inútil al igual que tu madre y mereces una muerte despiadada igual que ella.
—Ya sabemos lo que has intentado hacer y no vamos a permitir que sigas con eso —agrega su hermana a lo dicho por Jarl.
—No he hecho nada malo. ¡Lo juro! —La voz de Katrina tiembla. Las lágrimas fluyen por sus mejillas pálidas como si tuvieran vida propia, su vista se nubla y sus oídos aún zumban debido a la bala que está alojada en su hombro y que la va debilitando rápidamente. Ella no puede creer que haya sido tan tonta para caer en el juego de estos dos. Siempre fue muy ingenua e inocente, pero jamás se le hubiera pasado por la cabeza el plan macabro que tenían en su contra esta tarde.
—Ya no serás un estorbo en mi vida, Katrina, ni en la de Lizzie. Será un placer enviarte al infierno junto con tu madre.
El corazón de Katrina se hace añicos en el momento. Siempre creyó que la muerte de su madre fue muy extraña. Ahora no cabe la menor duda de que Jarl tuvo algo que ver, ya que era el único que estaba con ella esa noche.
La sonrisa maligna de su esposo es lo último que consigue ver la joven loba antes de que otro disparo sordo se escuche por todo el bosque y la bala atraviese con fuerza su pecho.
Hace apenas un día, su padre la había convencido de darle otra oportunidad a su hermana. Era el momento de limar viejas asperezas con ella y darle paz al corazón de su padre, pero nada podía estar más desacertado.
Un líquido rojo y viscoso empieza a cubrir su hermoso vestido blanco. Levanta la vista para ver los rostros de estas personas que tanto la odian.
—¿Por qué Jarl? —Atina a preguntar con un semi aullido, roto y angustioso—. ¿Por qué me haces esto?
—No te preocupes, hermanita. Cuidaré bien a Jarl. Seremos muy felices mientras tú te conviertes en polvo.
Nada preparó a Katrina para este terrible momento. Ella siempre fue demasiado ingenua para la maldad que la rodeaba, soñadora y romántica. Es incapaz de entender cómo se puede hacer tanto daño a alguien a quien horas antes decías que amabas.
Un dolor agudo y un mareo la atacan de repente. Instintivamente, se lleva ambas manos al pecho sintiendo como si algo se rompiera allí adentro.
—Yo te rechazo, Katrina Grimlore y rompo todo lazo contigo, por siempre y para siempre —La voz de Jarl, su esposo, son como navajas afiladas en su pecho. Ella boquea un par de veces antes de emitir un fuerte aullido de dolor y desesperación. En ese momento otra bala la toma desprevenida. Katrina da otros pasos atrás, resbala y cae directamente hacia el profundo y oscuro acantilado, muy malherida.
—Acepto tu rechazo —consigue decir antes de que la oscuridad la envuelva por completo. Otro aullido, ahora de Jarl, se oye hasta los confines del enorme bosque.
El pelo rubio de la mujer se pierde en la oscuridad rápidamente junto con una gran mancha de sangre que se desprende de su cuerpo herido. Lizzie mira el pozo, complacida. ¡Al fin pudo deshacerse de ella! Y fue mucho más fácil de lo que había creído.
Lizzie mira a Jarl con la respiración acelerada. Por fin, él será completamente suyo y podrá disfrutar de toda la fortuna de los Grimlore como la única Luna. Su destino es mucho mejor de lo que esperaba.
Jarl observa en su mano la escopeta y la tira inmediatamente al mismo acantilado antes de ojear alrededor y asegurarse de que nadie las haya visto.
—Tranquilo, mi amor. Te dije que nadie viene por aquí y ella morirá sin remedio.
Jarl parece escuchar unos jadeos, pero bastante lejos, por lo que no se preocupa por nada más. Lizzie tiene razón, todo salió muy bien.
Katrina Grimlore está muerta y ahora toda la fortuna de la familia le pertenece a él, el futuro alfa de la manada Alba Noctis.
PedroNada é por acaso. O destino une duas posseos por algum motivo. Larissa e Gustavo se encontraram para se reencontrarem em si mesmos.— Eu sei… — Larissa respondeu, ainda um pouco sem graça, abaixando o olhar. — Mas eles nunca tiveram nada. Sempre foram só amigos. A Mel sempre me disse que a amizade do Gabriel era muito importante pra ela.A forma como ela disse aquilo chamou minha atenção. Ali não havia julgamento — havia preocupação. Daquelas que ficam quietas mas pesam.— Tenho medo de que eles estraguem isso — completou, em tom mais baixo.Inclinei levemente o corpo na direção dela.— Não vejo por que isso necessariamente vai acontecer. — Mantive a voz calma. — Eles são adultos. Sabem, ou deveriam saber, separar as coisas. Às vezes esse tipo de situação aproxima ainda mais. Outras vezes não funciona. Mas essa é uma escolha dos dois. E, sendo bem sincero... pelo que vi
PedroFamília é isso. E a nossa família era intensa e unida demais.— A Larissa tem razão, Gabriel. — Mel falou com uma calma que contrastava com o peso do que dizia. — Talvez eu tenha ainda mais noção disso do que ela. Cresci em uma família desestruturada, em que nada, além dos meus avós, foi próximo do que se pode chamar de normal. Você sabe disso. Então não recrimine seus irmãos — eles são tudo o que eu sempre quis ter tido. Uma família.Fiquei observando em silêncio.Aquilo não era comentário solto. Era vivência. Era falta. Era verdade nua, dita com uma tranquilidade que dói mais do que qualquer grito. Dava para sentir a dor presente em cada palavra e expressão dela.Gabriel passou a mão na nuca, desconcertado.— Foi mal, Pedro. Não pensei que iam ficar assim… ressentidos.Cruzei os braços, mantendo o tom controlado.— Não é ressentim
PedroParte 2 — Novas responsabilidades— Desculpa, mano. Era a Lu — mandou um beijo pra você.— Sem problemas. Depois manda outro pra ela depois.Assenti, guardando o celular no bolso.Gustavo já conhecia a Lu desde Londres. Sempre se deram bem, com aquela facilidade natural que ele tinha de conquistar as pessoas. No começo, admito, aquilo me incomodou. Não por desconfiança — por instinto. Era meu. Passou com o tempo, e eu aprendi a separar as coisas. Algo que nem sempre foi fácil pra mim, mas que hoje era necessário.Ele não sabia da dimensão real da minha relação com ela. E talvez fosse melhor assim.— Pedro… — ele começou, direto, como sempre fazia quando algo pesava. — Estou indo pra casa pegar minhas coisas. Vou embarcar pro Rio.Assenti devagar, já antecipando o que viria.— Preciso que você cuide da Larissa pra
PedroParte 1 — Entre razão e instintoO surto do Gustavo me fez lembrar de versões minhas que eu preferia esquecer.Momentos em que o controle simplesmente escapava — e tudo virava impulso, reação, instinto puro. Hoje eu já não era mais assim. Ou pelo menos não com a mesma intensidade. Aprendi a me conter, a pensar antes de agir, a medir palavras e consequências antes de soltá-las no mundo. E não foi fácil chegar até aqui. Foi doloroso. Mas foi necessário.Grande parte disso eu devia a uma pessoa muito especial.Ela me fez enxergar algo que por muito tempo eu ignorei completamente: confiança não era apenas a base dos nossos jogos — era a base de qualquer relação que quisesse sobreviver. Mesmo a nossa. Principalmente a nossa. Demorei para aceitar, para entender, para mudar. Mas consegui. E hoje colhia os resultados desse processo silencioso e longo que ninguém vê de fora.










Último capítulo