La biblioteca estaba casi vacía cuando Lucía cerró el último libro.
Había pasado horas revisando registros, fechas antiguas, nombres que no decían nada y otros que le dejaban un nudo en el pecho sin saber por qué. El olor a papel viejo seguía siendo el mismo de siempre, ese aroma que la hacía sentir segura… como si perteneciera a ese lugar más de lo que debería.
Suspiró.
Nada concreto.
Solo fragmentos.
Sombras de una verdad que se negaba a revelarse del todo.
Guardó con cuidado el cuaderno dond