La oscuridad la envolvió antes de que pudiera resistirse.
Lucía cayó en un sueño profundo, pero no era un descanso verdadero. Era de esos sueños que pesan en el pecho, que llegan con imágenes demasiado nítidas, demasiado reales.
Se encontró de pie frente a una puerta que conocía.
El castillo.
Los pasillos eran largos, fríos, iluminados apenas por antorchas que proyectaban sombras deformes sobre las paredes de piedra. El eco de pasos resonaba a lo lejos.
Lucía avanzó sin saber cómo ni por qué, c