Mateo salió del restaurante con el corazón encogido. Apenas había cruzado la puerta, entendió la magnitud de su error. Había dejado que Valeria se entrometiera, había permitido que acaparara la conversación y, lo peor de todo, había ignorado a Clara justo cuando ella buscaba su mirada.
La vio marcharse en taxi y quiso correr tras ella, pero sus piernas se quedaron clavadas en el suelo. El aire nocturno le pareció pesado, sofocante, como si lo acusara en silencio.
Sacó el celular con torpeza y m