Los días siguientes al reencuentro con Mateo se llenaron de coincidencias. El proyecto los obligaba a compartir reuniones, revisar planos juntos y discutir ideas para integrar la parte estructural con el diseño paisajista.
Clara, poco a poco, se fue sintiendo más cómoda. Con Mateo podía hablar de su trabajo con entusiasmo, sin miedo a ser minimizada. Él la escuchaba con atención, validaba sus ideas y a veces hasta se quedaba admirado con su creatividad.
—Siempre supe que tenías talento —le di