Capítulo 167 - Sería una lástima que esa hermosa cabeza dejará de sostener sus finas joyas
La tarde caía en Ucrania con un frío que parecía incrustarse en los huesos, un frío que ni siquiera los años habían logrado volver costumbre. En la Clínica apartada donde Bastian convalecía, el silencio era espeso. Allí, estaba Bastian Thomas Shevchenko —el hombre a quien muchos en las sombras conocían como “sepulturero”— recibía la visita de su hermano menor, Mykola.
Mykola lo miraba con seriedad, con esa mezcla de respeto y dolor que solo se tiene hacia la sangre que ha caminado por caminos