Al día siguiente amaneció distinto en el bufete. Aún flotaba en el aire el eco de la victoria en la licitación, pero nadie esperaba lo que Raúl y Ernesto estaban por anunciar. Convocaron a todos a la sala principal, donde los planos y maquetas habían sido desplazados para dejar espacio a una larga mesa donde sólo quedaron ecos de que habían celebrado
Raúl tomó la palabra con una sonrisa apenas contenida.
—Compañeros, lo que conseguimos no es solo el triunfo de un bufete. Es la victoria de u