La noticia de la victoria resonó en todo el bufete como un trueno inesperado después de la tormenta. Habían ganado. Contra todo pronóstico, contra la traición, contra las filtraciones. Eran los elegidos para levantar el megaproyecto de Costa Verde.
Los pasillos se llenaron de un bullicio inusual: gritos de alegría, abrazos, aplausos que chocaban contra las paredes como si fuesen fuegos artificiales. No había cansancio, ni sueño, ni desvelo que pesara esa noche.
Clara se quedó inmóvil por unos