—Tengo buenas noticias —anunció Gabriela, levantando una carpeta—. Después de semanas de gestión, logramos conseguir un patrocinio para construir un comedor solidario.
Los mineros se miraron entre sí, sorprendidos. Gabriela continuó, entusiasmada:
—Eso significa que pronto tendrán un lugar digno donde comer, con alimentos nutritivos. Ya no tendrán que traer su comida fría o pasar el día con solo un pan y café.
Un murmullo de alegría recorrió al grupo, y luego los aplausos estallaron. Algunos si