La mina estaba más silenciosa de lo normal.
Los rumores seguían flotando, los trabajadores murmuraban a espaldas de Gabriela… pero ya no había señal de debilidad en su postura.
Después de enfrentar a la prensa, caminaba con la cabeza en alto, con una fuerza que parecía recién despertada.
Aun así, algo en el ambiente se sentía extraño.
Una corriente fría que no sabía de dónde venía.
Lucía apareció a su lado con una carpeta.
—¿Listo el informe para doña Elvira?
—Sí, pero antes necesito revisar al