La mañana comenzó con un ruido insistente.
El teléfono vibraba sin parar sobre la mesa de noche, como si quisiera arrancarla de los sueños a golpes.
Gabriela tomó el celular con fastidio… hasta que vio los mensajes.
Lucía:
—GABY, contesta. Ya viste esto???
—Te llamo y no respondes.
—Dios mío, ¿quién hizo esto?
—ABRE EL ENLACE YA.
Gabriela sintió un nudo en el estómago.
Abrió el enlace.
Y ahí estaba.
Un titular que parecía un puñetazo:
“La amante del heredero De La Vega.
La mujer que destruyó un compromiso millonario.”
Por Clara Sandoval.
Debajo, fotos recortadas, manipuladas, fuera de contexto:
Ella y Damián entrando juntos a la oficina, conversando cerca, sus rostros demasiado cerca en un ángulo malicioso.
Ni una foto comprometedora.
Pero todas insinuaban un romance clandestino.
Lucía llamó de nuevo.
—¡Gabriela, por Dios! —gritó al teléfono—¿Cómo estás?
Gabriela respiró hondo, firme.
—No lo sé —respondió—. Pero no pienso esconderme.
—Gaby, saldrán más artículos. Esa mu