La mañana estaba fresca, con ese aire suave que acariciaba la piel y llenaba los pulmones de tranquilidad. El cielo estaba despejado, teñido de un azul limpio que prometía un día perfecto.
El señor Jones sostenía a Micca en sus brazos, ya que la pequeña no podía quedarse quieta de los nervios. Se movía inquieta, mirando hacia la pista una y otra vez, apretando con fuerza su vestido.
Fabiano tenía a Marcel en brazos, mientras con la otra mano sostenía la de Victoria, entrelazando sus dedos con n