Rossy abrió los ojos cuando un brazo la apretaba fuerte contra su cuerpo. El aroma de Gustavo, su calor y aquella dulzura que solo parecía existir cuando estaban solos la hicieron sonreír antes incluso de abrir completamente los ojos. Durante unos segundos permaneció quieta, disfrutando aquella sensación de seguridad que nunca antes había experimentado.
Intentó levantarse con cuidado para no despertarlo, pero apenas se movió, los brazos de Gustavo se cerraron con más fuerza alrededor de su cint