En la mansión, Miguel fruncía el ceño mirando el celular.
—Fabiano, tú conoces bien la ciudad, tú eres de acá.
—Así es.
—¿Me puedes decir si este lugar es una cafetería? Porque no veo que haya una cafetería aquí.
Fabiano tomó el celular, miró… y su mirada se oscureció.
—Ese es el barrio rojo.
—¿El qué? —preguntó Erick, poniéndose de pie.
—¿Por qué preguntas? —dijo Fabiano a Miguel.
—Porque es ahí donde está mi chiquitita. Desde el ataque que tuvimos en América le regalé un pendiente con GPS… y e