Mundo ficciónIniciar sesiónEn un pueblo olvidado, Valeria escucha que nadie debe decir su nombre completo en voz alta. Cuando lo hace por error, un ser inmortal aparece cada noche reclamándola. Entre miedo y una atracción que no puede explicar, descubre que su nombre no solo la condena... también la libera.
Leer másEl sótano quedó en un silencio pesado después de que la figura de Kael desapareciera. Solo se escuchaba la respiración agitada de Mateo y el llanto suave de la pequeña Valeria, que aún temblaba en brazos de su madre.Johanna se arrodilló junto a Mateo, presionando un trapo limpio contra su mano herida.—Estás sangrando mucho —dijo con voz temblorosa—. Tenemos que curarte.Mateo negó con la cabeza, todavía mirando el centro del círculo donde la luz plateada de Valeria se había apagado.—No hay tiempo. Kael no se fue del todo. Solo se retiró. La grieta sigue abierta.Doña Rosa se apoyó en la pared, exhausta. Su rostro arrugado parecía haber envejecido diez años en una sola noche.—La secta ha estado esperando este momento durante generaciones —dijo con voz ronca—. No son solo fanáticos. Tienen conocimiento antiguo. Rituales, sangre, objetos… todo para traer a Kael de vuelta a este mundo con un cuerpo físico.Mateo se levantó con dificultad, apoyándose en Johanna.—¿Qué quieren exactamen
La cabaña en la montaña ya no se sentía como un refugio. Se sentía como una trampa.Mateo estaba de pie junto a la ventana, mirando el bosque oscuro. La pequeña Valeria dormía en la habitación del fondo, abrazada a su osito. Johanna estaba sentada en la mesa, con las manos temblando mientras sostenía una taza de té que ya se había enfriado.—¿Cuánto tiempo más podemos quedarnos aquí? —preguntó Johanna en voz baja.Mateo no se giró.—No mucho. Kael ya nos encontró. Lo sentí anoche. Y Doña Rosa dijo que la secta se está moviendo. Están buscando un recipiente.Johanna se llevó una mano al vientre de forma protectora.—¿Un recipiente?Mateo finalmente se giró. Su rostro estaba serio, marcado por el agotamiento y la determinación.—Alguien cuya sangre esté conectada con el lazo original. Mi sangre… o la de nuestra hija.Johanna palideció.—No… —susurró—. No voy a dejar que se acerquen a ella.Mateo se acercó y se arrodilló frente a su esposa. Tomó sus manos entre las suyas.—No voy a permi
La cabaña en la montaña ya no se sentía segura.Mateo había reforzado las ventanas con tablones y colocado sal y hierbas que Doña Rosa le había dado alrededor de la propiedad, pero sabía que eran medidas temporales. Kael no era un espíritu cualquiera. Era algo mucho más antiguo y paciente.Johanna estaba sentada en la cama, abrazando a la pequeña Valeria que dormía inquieta. Tenía ojeras y su mano no dejaba de acariciar el vientre donde crecía su segundo hijo.—¿Cuánto tiempo más podemos quedarnos aquí? —preguntó en voz baja.Mateo, que estaba de pie junto a la ventana mirando el bosque oscuro, respondió sin girarse:—No mucho. Doña Rosa dijo que la grieta se está abriendo más rápido de lo que esperábamos. Kael está usando mi conexión emocional con Valeria como ancla.Johanna cerró los ojos.—Entonces ¿qué hacemos? No podemos huir para siempre.Mateo se giró. Su rostro mostraba una determinación fría.—No vamos a huir. Vamos a cerrar la grieta de forma definitiva.Se acercó a la mesa
La cabaña en la montaña estaba exactamente igual que la última vez: aislada, rodeada de pinos altos y con el silencio del bosque como único vecino.Mateo descargó las maletas mientras Johanna llevaba a la pequeña Valeria de la mano. La niña miraba todo con ojos grandes y curiosos.—¿Vamos a dormir aquí, papá? —preguntó.—Sí, princesa. Vamos a pasar unos días tranquilos.Johanna entró a la cabaña y encendió la chimenea. El fuego crepitó rápidamente, llenando el lugar de calor. Pero Mateo no se sentía cálido. Una sensación fría y pegajosa le recorría la espalda desde que habían salido del pueblo.Esa noche, después de acostar a la niña, Mateo y Johanna se sentaron frente a la chimenea.—¿Vas a contarme todo lo que te dijo Doña Rosa? —preguntó Johanna en voz baja.Mateo suspiró y le tomó la mano.—Kael no está completamente destruido. Valeria rompió el lazo, pero parece que quedó una grieta. La secta que lo adoraba podría estar intentando aprovecharla. Y yo… creo que mi conexión emociona
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